La reglamentación de la Ley de Maquila actualiza uno de los regímenes productivos más importantes del país. El nuevo marco apunta a ordenar procesos, fortalecer controles y ampliar oportunidades para industrias y servicios de exportación.
La puesta en vigencia de la reglamentación de la Ley N.º 7.547/2025 del Régimen de Maquila marca un avance relevante para el clima de negocios en Paraguay, especialmente en un momento en que el país busca consolidarse como plataforma competitiva para la producción, los servicios y la atracción de inversiones.
Entre los principales cambios se destacan la definición más precisa de los programas de maquila, la incorporación formal de la maquila de servicios, la mejora de los procedimientos de comercio exterior y el fortalecimiento de los mecanismos de control. La normativa también establece criterios de inadmisibilidad para nuevos proyectos, ordena funciones institucionales y contempla una transición para las empresas que ya cuentan con programas vigentes.
Uno de los puntos de mayor interés para el sector privado es la inclusión expresa de la maquila de servicios, un paso que puede ampliar el alcance del régimen hacia actividades vinculadas a tecnología, soporte empresarial, procesos administrativos, servicios digitales y otros segmentos con potencial exportador. A esto se suma la previsión de un mecanismo para la recuperación del crédito fiscal de IVA en operaciones bajo el régimen, cuya implementación dependerá de las disposiciones que establezca la autoridad tributaria.
La reglamentación también incorpora una mirada más trazable y digitalizada, con registros más integrados sobre operaciones, inventarios, importaciones temporales, exportaciones, mermas y desperdicios. Este esquema eleva los estándares de cumplimiento contable, tributario y aduanero, acompañando las exigencias del comercio internacional.
Para Paraguay, la actualización llega en un contexto favorable. Al cierre de 2025, las exportaciones bajo el régimen de maquila alcanzaron USD 1.309 millones, con Brasil como principal destino de los envíos del sector. En ese marco, una reglamentación más clara puede contribuir a fortalecer la confianza de los inversionistas, dinamizar cadenas productivas y seguir posicionando al país como socio estratégico para empresas que miran a la región desde una lógica de integración, eficiencia y mayor valor agregado.







